¡Una buena excusa!

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Fue víctima de un robo... hasta que se comprobó lo contario.

Las argucias del juego conviene ponerlas en práctica en el paño. Muchas son las historias y leyendas de mentiras (piadosas y no tanto) alrededor del dinero ganado en una mesa de poker. Y lo contrario también es posible: cómo justificar una gran pérdida de metal en el bolsillo.

Aunque parezcan historias del pasado, algunas tienen lugar en la actualidad. Y más frecuentemente de lo que podamos imaginar.

Esta ocurrió en Vilagarcía y narra lo siguiente:

Un joven de 22 años tuvo la curiosa idea de simular un robo de dinero luego de perderlo jugando en las máquinas tragamonedas

Ideó una historia completa, detallando minuciosamente el asalto del que fuera víctima, según él. Concurrió a la comisaría y denunció que fue atacado por dos sujetos con el rostro cubierto por pasamontañas. Luego de ser amenazado con una navaja por la espalda señaló que se llevaron su dinero, el teléfono y la cartera.

Pero como toda mentira tiene patas cortas, la policía no tardó en investigar algunos contradichos del joven, por lo que pronto se conoció su afición al juego de tragamonedas y, coincidentemente, se supo que a la hora en que ocurrió el asalto, él estaba... ¡sentado en la sala de juegos!

Tuvo que reconocer el engaño y fue denunciado por delito simulado.

Y así terminó la historia, como la fábula del pastorcito y el lobo.

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