En EE.UU se desmanteló una organización que se dedicaba a falsificar máquinas tragamonedas de la empresa IGT. Los dos individuos encargados de esta maniobra son Rodolfo Rodríguez Cabrera, de nacionalidad cubana, y Henry Mantilla, de Florida. Fueron arrestados por producir y vender máquinas de juego de video falsificadas de la marca International Game Technology.
Según la acusación que se hizo formalmente en abril del 2009, Cabrera era propietario y administrador de una empresa llamado FE Electronic en Riga, y Mantilla, era propietario y administrados de una empresa llamada Southeast Gaming Inc, en Florida. En agosto de 2007, comenzaron a fabricar software falsificado de tragamonedas IGT, el cual etiquetaban con etiquetas falsas de IGT, e instalaban este software en gabinetes de máquinas de juego de IGT. No solo esto, sino, que luego vendían estos programas y tragamonedas falsificados, a través de sus empresas, sin permiso del propietario de la marca registrada IGT.
Por este motivo, se los acusa de conspiración, tráfico de mercadería falsificada, trafico de etiquetas falsificadas y violación criminal de derechos de autor. La condena puede llegar a un máximo de 45 años de prisión y 5,25 millones de dólares de multas. La mercadería falsificada tiene solicitud judicial de confiscación, por lo que, si son condenados, deberán entregar tanto el software como las tragamonedas falsificadas y alrededor de 5 millones de dólares, que sería el producto obtenido de la venta de la mercadería ilegal.






