Las autoridades del aeropuerto de Miami Dade presentaron un informe al gobierno del condado, alertando acerca de los problemas financieros que podrían presentarse en breve, si no se toman medidas urgentes. El aeropuerto sufre un déficit notable, como consecuencia de la disminución de los vuelos, debido a la crisis. Urge, entonces, encontrar fuentes de ingreso que ayuden a paliar la situación.
El costo operativo actual del aeropuerto ronda los 600 millones de dólares, y se calcula que ascenderá a 1.100 millones en los próximos 5 o 6 años, por el aumento de los costos generales de los servicios y las ampliaciones que se han hecho en el aeropuerto.
Una de las ideas para obtener mayores ingresos, es la de poner máquinas tragamonedas en el sector de espera de los vuelos. Se calcula que la instalación de tragamonedas en el aeropuerto aportará unos 17 millones de dólares anuales, de los 500 millones extras que necesita recaudar el organismo.
Las autoridades de Miami-Dade han aprobado la solicitud para solicitar autorización al gobierno para la instalación de las tragamonedas. Hay cierta urgencia en obtener esta autorización (aunque todavía no sea segura la instalación de las tragaperras) debido a que nadie está muy seguro de cómo funcionarán los permisos una vez aprobada la nueva ley de juego del estado de Florida, por la cual los seminoles recibirán grandes beneficios y zonas exclusivas.
La instalación de las tragaperras en el aeropuerto es sólo una de las varias medidas que propuso George Burgess, administrador de dicho organismo. Y aunque la moción fue en principio aprobada por 8 votos a 3, los comisionados de Miami-Dade aclararon que la aprobación definitiva dependerá del resultado de una segunda votación. Aunque algunos de los comisionados se mostraron a favor de las soluciones “no convencionales”, también temen que esta idea pueda traer consecuencias no deseadas, ya que se generaría competencia directa no sólo con las tribus seminolas, sino con otros sectores como los juegos parimutuales.
El hipódromo de Hialeah, por ejemplo, muy cercano al aeropuerto, ha logrado autorización para instalar máquinas tragamonedas dentro del hipódromo. Esto se debió a que una ley estatal del 2008, permitía la instalación de tragaperras en los sitios donde se ofrecieran carreras de un cuarto de milla, que son justamente las que se llevan a cabo en Hialeah. Cabe aclarar que Hialeah se encontraba cerrado desde hace varios años, y podrá reabrir sus puertas gracias al nuevo acuerdo sobre el juego que busca el gobernador Chris.
Lo que se teme es que esta ley estatal de lugar a una avalancha de pedidos de inversores particulares que pretendan abrir casinos donde se corran carreras de un cuarto de milla, con el fin último y verdadero de instalar máquinas tragamonedas. La pregunta que se hacen algunos representantes del estado como Esteban Bovo, es "Si el aeropuerto puede hacerlo, ¿qué podría impedir que el Fontainebleau lo hiciera?".
El tema del juego en Florida sigue levantando polémicas, sobre todo acerca de qué juegos se permitirán y, lo más importante, dónde.






